Primera absoluta al Torre - le crees a Maestri ?

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Primera absoluta al Torre - le crees a Maestri ?

Notapor Millagui el 09 Oct 2003, 09:58

En 1959, el famoso escalador Trentino Cesare Maestri, - "el araña de las Dolomitas" -, logró la cumbre del Cerro Torre haciendo cordada con el austriaco Toni Eigger. Se trató de una primera absoluta que hasta el día de hoy genera gran polémica y controversia entre la comunidad mundial de montañistas. Durante el descenso, Eigger murió al ser barrido de la pared por una avalancha, su cuerpo solo pudo ser encontrado 17 años más tarde; la cámara fotográfica con el registró de las fotos de cumbre, nunca fué hallada.

A continuación, la vida de Maestri, se transformó en un infierno, protagonizando ásperas y largas polémicas públicas con sus detractores. En el año 1970, y motivado más bien por acallar a sus críticos y acusadores realiza un segundo ascenso exitoso, empero, genera nuevamente otra nueva polémica mundial, pues utiliza para los últimos tramos de la escalada, un compresor para perforar la pared. Durante el descenso, Maestri, presa de la rabia, destruye todos los buriles instalados. El famoso compresor aún está ahí colgado como testigo mudo.

Nuevamente, después de terminar la lectura del libro "Y si la vida continúa..." (C.Maestri, Editorial Desnivel, 1era edición Julio de 2002) me siento obligado a asumir una posición respecto de ambos eventos polémicos, la primera ascensión del 59, y el uso del compresor en el 70. Respecto del primero, tengo la convicción de que efectivamente Maestri y Eigger alcanzaron la cumbre, acerca del compresor, creo que se trató de un abuso tecnológico que no estuvo a la altura de toda la experiencia que Maestri tenía a la sazón, hay que recordar que fué precisamente él, quién resolvió dificilísimos dilemas técnicos que permitieron notables avances en las técnicas de escalada.

No me fué posible encontrar el libro "Dos mil metros e nuestras vidas", en donde Maestri aporta mayores antecedentes. Dicen que es como un libro doble, que contiene el diario escrito por su esposa Fernanda, - mientras él escalaba el Torre -, y también su propia bitácora de ascenso. Sin duda debe ser muy apasionante.

Encontré en el sitio de una empresa Argentina llamada Tecpetrol, interesante información del Torre y otras montañas patagónicas, se llama "Cuadernos Patagónicos", la recomiendo totalmente, la dirección es: http://www.tecpetrol.com/patagonicos/default.htm

En http://edicionesdesnivel.com/alpinismo/alpinismo018.htm están las cartas que intercambiaron Cesarino Fava, y uno de los más famosos detractores de Maestri, el mismísimo Messner.

Finalmente, los invito a plantearse frente a estos dos eventos. Hicieron efectivamente cumbre Maestri y Eigger en 1959 ??. Fué correcto el uso del compresor en el año 1970 para superar un escollo técnicamente imporible ??.

Saludos

Millagui
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Re: Primera absoluta al Torre - le crees a Maestri

Notapor rodrigo_contreras el 09 Oct 2003, 11:01

COnsidero que Maetri fue un maestro de la Escalada, intentar el Torre en la epoca que el fue es para quedar en silencio. Personalmente e podido estar en la base del torres en dos oportunidades y ver la pared es impresionante, escalarlo mucho mas, Maestri fue el primer en intentarlo, si llego a la cumbre o no esa es una verdad que solo el la supo, pera ya fue un maestro, lo cuestionaron y creo que hasta el punto que le incharon las pelotas, despues intento nuevamente pero esta vez con un comprensor, cuestionable sin duda por muchos factores, el daño a la pared, la falta de etica para la epoca, etc. Hoy dia muchos escaladores llevan un comprensor, sobre todos los escaladores deportivos y es normal. Una conclusion saco despues de leer el libro y estar en la zona, porque llevo un compresor despues si el aseguraba haber llegado a la cumbre la vez primera?es decir conocia la ruta????

Pero bueno para mi sige siendo todo un maestro.

El Cerro Torre es para mi el mas lindo del mundo.
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Re: Primera absoluta al Torre - le crees a Maestri

Notapor demente el 09 Oct 2003, 11:41

uh! tema para discusiones en la carpa diría yo... o sea, "conversaciones de campamento"..y para creer o no creer, y porqué, hay que primero saberse la historia, leer y procesar..
De si llegaron o no a la cumbre la primera vez, hay razones para ambos lados y nunca se va a saber toda la historia. eseNUNCA también es una de las gracias de esos cerros malditamente difíciles, que acumulan con cada intento historias complejas, atractivas y épicas. La gracia de todo la tienen eso sí los cerros mismos, en los que parece que se sufre un poco lo que el Hombre Invisible de Bradbury... a los tipos nadie los está mirando y son la punta de lanza, los primeros, corren un riesgo tremendo y estan al borde de sus capacidades.  Quizás su juicio de los eventos vale más porque son ellos los comprometidos, pero en algún momento de su experiencia algo pierden, y se se desligan de las normas sociales haciendo cosas que después generaciones de hombres criticarán, como cortar una cuerda, asegurar una cumbre a costa de los demás y meter un compresor para hacer un f.a.... pero igual, finalmente: No!, no creo que hayan llegado porque ellos mismos dijeron que no habían subido el casco de hielo "Esa acumulación se va a caer en cualquier momento" fueron sus palabras. Y por lo menos para mí la cumbre es la punta del cerro y no la última roca sólida.  
en fin, son opiniones.. Del compresor.. puchas..es que el tipo estaba obligado a subir exitosamente la segunda vez.. no le quedaba otra porque su ascención anterior estaba puesta en duda, y el vivía de la escalada. A pesar de que fuera montañista y todo, lo de la ecología y la protección del medio son cosas relativamente recientes y en ese tiempo, del todo relativas en cerros difíciles; las cuerdas del Everest, los bolts por todas partes, los depósitos, flagstaffs y las botellas de oxígeno están ahí hasta hoy molestandonos en muchísimos partes, pero era parte del juego en aquellos años así que visto desde ese ángulo, tan aberrante no era..
Ojalá no hubiera servido para nada el compresor... me hubiera encantado que el cerro le doblara la mano, pero no fue así y bueno, ya está hecho.
Maestri es como el Cóndor Rojas de Italia en todo caso.. no es muy maestro que digamos allá, parece que es cierto que nadie es profeta en su tierra..

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bien, esa es mi opinión....
Última edición por demente el 09 Oct 2003, 11:44, editado 1 vez en total
Esta mañana desperté sin una religión en particular. Mi dios es el de los caminantes. Si uno camina lo suficiente, no debería necesitar ningún otro.
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Re: Primera absoluta al Torre - le crees a Maestri

Notapor manreyes el 09 Oct 2003, 12:12

Millagui: muy interesante tu comentario. Te agradezco la preocupación por contarnos. Espero pronto poder comentar con base (de la lectura).

GLOSPI: no quedé muy de acuerdo con el cambio de este posteo a "Conversaciones de Campamento", que siempre he considerado como más soft. Pienso que en el directorio "Temas Generales", donde originalmente Millagui lo puso, estaba ok. O bien en el directorio "Opiniones, Reclamos, etc.". Si no estás de acuerdo, entonces NOS exhorto a definir un poco más claramente los objetivos de cada directorio. Escúpeme con un Go si no estás de acuerdo.
manreyes
 

Re: Primera absoluta al Torre - le crees a Maestri

Notapor Ludovico el 09 Oct 2003, 12:35

Millagui otra vez muchas gracias, hace ya bastante tiempo andaba buscando algo de lectura del torre y como no tenia el dinero para comprar algun libro esta pagina argentida citada por ti en el posteo me biene muy bien en mi afan de saciar mi curiosidad montañistica ,en chileno Esta a toa "Raja" ,espero poder seguirme informando y poder comentar algo mas sobre esta tremenda azaña .
nuevamente gracias por compartir.

Saludos Ludovico..................... 8)
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Re: Primera absoluta al Torre - le crees a Maestri

Notapor rodrigo_contreras el 09 Oct 2003, 13:08

EL CERRO TORRE
Montaña maldita, aguja maravillosa, grito petrificado, montaña infernal, aguja traviesa: estos son algunos de los adjetivos usados para definir una de las montañas más bellas y singulares del mundo: el Cerro Torre.


Entre todas las definiciones citadas, la más original y simpática es la última, empleada por Gino y Silvia Buscaini para describir el Cerro Torre en su bellísimo e interesante libro "Patagonia".
Semejante idea del Cerro se aparta completamente de las adjetivaciones retóricas de la literatura montañista: muy vivaz y original es también la narración que los dos cónyuges-alpinistas hacen de la historia de la montaña.


"El Cerro Torre es una aguja traviesa, con su hongo de hielo en la cumbre puesto como un bonete insolentemente atravesado. Ultima de los muchos cerros esculpidos en la poderosa inserción de granito, ha resultado similar a un hijo díscolo que a menudo se exhibe con travesuras de dudoso gusto. Sus provocaciones peores, de acuerdo con el viento, son el incrustarse de hielo para encapucharse hasta las orejas y luego desvestirse de golpe para permanecer totalmente desnudo, sólo con su bonete en la cabeza. Su vanidad lo había llevado a querer renegar de su realidad de montaña para proponerse como un mito. Para lograrlo habría estado dispuesto a las prácticas más torpes, complaciéndose también en escándalos e intrigas". Un Torre pícaro, vanidoso y a veces malo es el descripto en "Patagonia", y efectivamente, si queremos humanizar la montaña, no podremos hallar adjetivos más adecuados.


En esta monografía procuraremos narrar la historia de todas las principales ascensiones a este cerro, ascensiones que han establecido un punto de referencia en la historia del andinismo y donde siempre la confrontación entre hombres y montaña se ha llevado a cabo en los límites de la capacidad técnica y de la audacia.

EL CERRO TORRE EN CIFRAS

El Cerro Torre, así llamado por su puntiaguda y sutil silueta, es tal vez la montaña más conocida de la Cordillera Patagónica Austral, tanto por la subyugante historia de su conquista como por su belleza.
La magnífica montaña constituye la mayor de cuatro agujas graníticas que forman un imponente complejo montañoso de rara belleza y armonía. La cadena Cerro Torre Cordón Adela está situada en el límite oeste del Hielo Continental, cerca de los 49º 20' de latitud.
Sobre la vertiente argentina de la cadena montañosa se forma un valle que confluye con el del Río de las Vueltas: frente a las paredes del este del Cerro Torre, de la Torre Egger, de Punta Herrón y del Cerro Standhart, constituyendo la vertiente hidrográfica izquierda, se halla la cadena del Fitz Roy con sus satélites.
La cabecera del valle es ocupada por el glaciar del Torre, cuyas aguas de fusión forman la Laguna Torre, de la cual es emisario el Río Fitz Roy.
La vertiente occidental del Cerro Torre es principalmente rocosa, así como la meridional. Del glaciar se elevan paredes graníticas compactas de más de 1.300 metros de altura. La vertiente occidental, la más expuesta a los vientos ciclónicos que provienen del Océano Pacífico, está cubierta casi por completo por una costra de hielo que se forma por la condensación del aire húmedo sobre las paredes rocosas. Este es, sin duda, uno de los rincones más remotos y salvajes de la Patagonia, apartado de fáciles vías de acceso y casi siempre envuelto en nubes. La vertiente norte no es todavía bien conocida. Se extiende desde el horcajo formado entre el Torre y el Egger y se abisma en parte también hacia el oeste, sobre el Hielo Continental. Probablemente es el lado más peligroso, dado que está sujeto a cubrirse repentinamente de hielo y a liberarse de él con la misma velocidad. Es en esa vertiente norte que se iniciará la historia de la conquista de esta magnifica cumbre.
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Re: Primera absoluta al Torre - le crees a Maestri

Notapor rodrigo_contreras el 09 Oct 2003, 13:10

LAS PRIMERAS TENTATIVAS

Las descripciones de quienes lo habían visto eran poco alentadoras. Alberto María De Agostini habla de él como de una grácil aguja con "formidables paredes de granito talladas verticalmente sobre el glaciar".
Héctor Castiglioni, miembro de la primera expedición que intentó escalar el Fitz Roy, dice del Torre: "algunas de ellas (cimas) dan la más espantosa impresión de absoluta inaccesibilidad con medios naturales, aun a aquellos que, como yo, están habituados a ver siempre una hipotética posibilidad en cada monte, en cada vertiente".


El médico de la expedición francesa que venció al Fitz Roy dijo: "El solo hecho de pensar en escalarlo es cosa vana y ridícula".
Estos antecedentes y la idea que el mundo del montañismo se había hecho del Torre, cumbre "imposible", eran sin duda el mejor resorte para desencadenar las ambiciones de los escaladores más dotados, y las primeras tentativas comenzaron.
Estamos en 1957, y hacia el Torre convergen las expediciones y las miras de los mayores alpinistas italianos del momento. Integrando una expedición trentina, Cesare Maestri buscó una vía de ascensión a lo largo de la vertiente occidental, pero, ya sea a causa del mal tiempo o de las grandes dificultades, no logró alcanzar mucho. El jefe de la expedición, el célebre Bruno Detassis, expresó sin rodeos su parecer, que era casi una orden: "El Torre es una montaña imposible, y no quiero poner en peligro la vida de ninguno. Por lo tanto, en mi calidad de jefe de expedición, os prohibo intentar el asalto del Torre".


En la vertiente opuesta, en la batalla por la pared oeste, donde actuaba un grupo que tenía en Walter Bonatti y Carlo Maun sus figuras más significativas, sólo habían obtenido esos alpinistas algún pálido resultado.
Bonatti y Maun escalaron un paso que llamaron "Paso de la Esperanza", y luego se arriesgaron aún más, para ganar otros 120 metros, pero finalmente debieron detenerse por las grandes dificultades.
La derrota es urticante para ambas expediciones, pero tal vez es aún más penosa para Maestri, quien, en cierta manera, ya por aquellos días se da cuenta de que el destino lo ha ligado para siempre al Torre.
Bellísimas y extremadamente humanas son las páginas del diario de aquella expedición, transcriptas en "Arrampicare é il mio mestiere" ("Trepar es mi oficio"), su libro autobiográfico. En el capítulo en el cual el trepador trentino narra la tentativa de 1957 se transparenta constantemente el conflicto entre el hombre ambicioso, el alpinista atraído por la bellísima aguja, y el hombre vencido, incapaz de actuar y, al mismo tiempo, tozudo y siempre esperanzado en redimirse.


Es un diario denso y rico de imágenes e ideas, una crónica que concluye con el triste regreso al Río de las Vueltas:
"Estamos aquí con el sentimiento de haber dejado alguna cosa no cumplida allá arriba. Pero yo creo haber hecho lo imposible para que esto no ocurriese. Debo regresar y regresaré".
La montaña "imposible" había vencido el primer "round", batiendo a los mejores escaladores del momento, y había incrementado el halo de invencibilidad que la circundaba. Ninguno tal vez se daba todavía cuenta de que, junto con la lucha por superar las dificultades propias de la montaña, se había iniciado una verdadera "carrera hacia la cima" entre los escaladores de todo el mundo, carrera que tendrá un triunfador y cuyo misterio no está todavía definitivamente resuelto. Maestri y Maun, entre tanto, se preparaban para retornar al Torre como rivales, para vencer el mito, para tratar de alcanzar la victoria que se les había negado a ambos en 1957.
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Re: Primera absoluta al Torre - le crees a Maestri

Notapor rodrigo_contreras el 09 Oct 2003, 13:13

LA VICTORIA Y EL ENIGMA

Maestri, con esfuerzos económicos sobrehumanos, logró organizar una nueva expedición en el verano austral de 1958-59. Por sobre todo, según afirma en su libro, perdió también una importante contribución que la Snía Viscosa (industria de fibras sintéticas) había transferido a una expedición hacia el Torre, organizada por el rival Bonatti, quien después no partió.
No obstante las dificultades económicas, una buena noticia vino a alegrar al gran escalador trentino: la participación de Toni Egger, el mejor alpinista austríaco del momento, vencedor solitario de la ruta Solleder en la pared noroeste del Civetta y escalador del nevado Jrishanca, el "pico de colibrí de hielo", en los Andes peruanos.
Egger era un alpinista completo, con sobresaliente aptitud para las ascensiones en hielo y, sin duda, su experiencia iba a ser bastante útil en el curso de la que emprenderían.


En tanto que la expedición de 1957 era totalmente italiana con excepción del ítalo-argentino Cesarino Fava (Bruno y Catullo Detassis, Marino Stenico, Luciano Eccher, Cesare Maestri), la de 1959 es, por así decirlo, cosmopolita, ítalo-austro-argentina: además de Maestri y de Egger forman parte los argentinos Fava, Spikermann, A. y G. Daibagni.
Entre breves períodos de buen tiempo y otros, más prolongados, de malo, Fava, Egger y Maestri aparejan la pared este hasta el nevado que la caracteriza en su parte inferior y después esperan la ocasión para lanzar el asalto definitivo. El buen tiempo llega el 28 de enero de 1959 y los tres parten, decididos.
Remontadas las cuerdas fijas, la cordada prosigue, con dificultades, sobre roca y hielo, y con el peligro constante de la caída de masas de nieve y bloques de hielo que se desprenden del hongo de la cumbre: "Apenas tengo tiempo de mirar hacia arriba y advertir a los compañeros, cuando una avalancha de nieve se precipita sobre nosotros... me pongo firme, en posición de seguridad, y espero que la nieve cese de caer".


A la tarde están en el alto collado entre el Torre y el Egger, que será bautizado "Paso de la Conquista", casi en oposición con aquel "Paso de la Esperanza" de la expedición Mauri Bonatti de 1957.
Por lo demás, no estaba en el estilo de Maestri emplear términos poéticos o mágicos, o comentar el topónimo de los dos rivales. Él afirma alusivamente: "la esperanza es el arma de los débiles".
En el paso, Fava abandona a sus compañeros y desciende hacia la base. Los dos cavan un refugio en la nieve, que en aquel periodo era bastante abundante, al punto de haber recubierto con una coraza uniforme toda la pared norte.
Al día siguiente se inicia la peligrosa aventura.
"Subimos hasta la cima del pilastro, sobre la cresta noroeste. Sobre nosotros asciende, vertiginosa, la pared norte. Placas, canaletas, fisuras, todo está recubierto de una capa de nieve helada, que nos da inmediatamente la impresión de ser postiza y provisional.
Toni me mira; yo callo. Así comienza nuestra lucha...
Toni parece volar sobre la cresta, y cada paso resuena con un sordo rumor de vacío.
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Re: Primera absoluta al Torre - le crees a Maestri

Notapor rodrigo_contreras el 09 Oct 2003, 13:13

Unas veces, la nieve dura se deja apenas rayar por los grampones; otras, se hunde en ella todo nuestro calzado." La ascensión prosigue sin respiro, siempre sobre el filo de la navaja, con grandes dificultades técnicas y con la permanente amenaza de avalanchas y de cambio de tiempo.
Es una dura lucha que envuelve a los escaladores física y, más aún, emocionalmente.
"A veces, amplias zonas nevadas se hunden con soplos que provocan escalofríos... En los trechos escarpados Toni me deja su mochila, y al remontar la ruta tortuosa para llegar a él, los bultos me pesan, me cortan los hombros y mi respiración se torna tan pesada como la carga."
Egger, experto escalador en hielo, juega a zigzaguear sobre la pared de la montaña, buscando los puntos débiles, pero, sobre todo, las canaletas, los diedros, donde el hielo y la nieve se han acumulado en mayor cantidad y aumentan las posibilidades del ascenso.
Esta enervante marcha sigue durante doce horas, que lo son de precariedad casi absurda, donde "nuestra vida no vale nada..."
Por la tarde, con todo, los dos escaladores llegan al sector donde el hielo se torna más espeso y permite mejores posibilidades de afirmarse.


Se detendrán aquí, excavando un espacio para el vivac.
Los nervios se relajan un poco, y la mente busca en el recuerdo un anclaje en la realidad cotidiana tan diversa de aquella, durísima y no humana, de la pared norte del Cerro Torre.
"Estamos aquí, recostados, y esto me trae el recuerdo de una tarde, a la orilla del río, con una muchacha: anochece como entonces; hay un ligero viento en lo alto, como entonces.
La pared norte parece un gran río, que corre lento y desaparece a lo lejos, y nosotros estamos sentados a su orilla, como aquella tarde.
Querría que todo hubiese terminado y poder retornar a vivir las pequeñas cosas: sentir el perfume de una flor, observar el vuelo de los pájaros, abrazar con fuerza a mi querida. Sin embargo, me parece que todo esto no podrá ya tener valor si no llegamos a la cima del Torre.
Hablo en singular, porque para Toni no es lo mismo. Toni estaría feliz si pudiese llegar a la cima, pero no "debe" llegar. Yo debo, porque me lo he ordenado. La noche pasa veloz, y en la mente hay sólo voluntad de batalla."
La ascensión prosigue al día siguiente sobre el mismo terreno, con las mismas dificultades e incertidumbres. La capa de nieve se ha tornado, con todo, más espesa, y esto permite una mayor seguridad.
Extraplomos de hielo, paredes verticales, cornisas para perforar como topos, crestas nevadas: el zigzagueo continúa una vez más hasta caída la tarde.
Los progresos han sido mínimos (100, 150 metros) y faltan otros 200 metros llenos de incógnitas.


Entre tanto, la temperatura, que ya durante el día se había elevado, sube aún más, presagiando la inminente llegada del mal tiempo.
"El altímetro indica 3250: mañana tendremos mal tiempo. Hoy no hemos advertido este cambio. Solamente ahora sentimos que hace demasiado calor para esta hora de la tarde. El Mariano Moreno está recubierto de niebla. Ciertamente, pocos metros nos separan de la cima."
A la mañana, mientras las nubes aumentan, la cordada retoma su "carrera hacia la cima", pero esta vez contra el tiempo. Nuevamente, enormes dificultades que habrá que superar a fuerza de clavos. Nuevamente el zigzagueo para evitar todas las posibles acumulaciones de hielo.
"Toni parte y supera una pared muy escarpada, casi vertical. Sube poniendo un clavo después del otro.
Luego subo yo y dejo los clavos en la pared. Continúo y supero un techo bastante escarpado. Aquí Toni pasa una saliente de hielo y grita: '¡Cesare, la cima!'
"¡He soñado durante tanto tiempo este anuncio, que ha sido mi pesadilla de tantas noches! En mil sueños he visto nuestros gallardetes flamear sobre la cima. Y ahora permanezco casi indiferente. Embrutecido por el cansancio, con los nervios en pedazos, me preparo para consumar el sacrificio a la más estúpida manifestación humana: la vanidad.


El viento ciclónico aumenta de intensidad, obligando a la cordada a subir los últimos metros a saltos, deteniéndose a cada ráfaga para no ser arrancados de la pared.
"¡He aquí la cima!"
"Por este momento he luchado y vivido. ¿Valía la pena? Nunca como ahora me doy cuenta de que ninguna montaña vale una vida. Siento repugnancia de esta cima.
¡Qué asco este viento, las fotos tomadas, las firmas registradas! No. No valía la pena."
Estas amargas consideraciones, tanto más verdaderas cuanto más uno se da cuenta de haber superado el sutil, invisible confín entre el riesgo calculado y el confiado a la suerte, parecerían un contrasentido al profano, pero a menudo penetran en las mentes de los montañistas en situaciones como las descriptas.
Comienza en este punto una verdadera y real huida de la cima y de aquel mundo hostil, como si los dos se hubiesen dado cuenta de haber violado un tabú, un reino prohibido al hombre.
Un viento cada vez más cálido y más fuerte azota las paredes del Torre y la coraza de hielo poco a poco se debilita, se derrumba, desaparece.
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Re: Primera absoluta al Torre - le crees a Maestri

Notapor rodrigo_contreras el 09 Oct 2003, 13:14

LA HUIDA DESDE EL CERRO TORRE
Antes de iniciar la descripción del tremendo descenso desde la cima, Maestri se entrega a una serie de consideraciones que deben hacer meditar. "Pero, ¿qué victoria tengo entre manos? Una victoria lograda con resentimiento y con rabia y con el corazón lleno de amargura y de hastío. ¡Qué diferente de mis victorias solitarias, hechas de técnica y de alegría de vivir!"


A este desahogo siguen las consideraciones de hasta qué punto él, Maestri, se ha dejado arrastrar a esa empresa como por una suerte de reacción contra aquellos que de algún modo lo habían hostigado.
El descenso de los dos fue rocambolesco: algunos rappeles sobre clavos inseguros en el hielo, otros sobre clavos a presión colocados cada vez perdiendo treinta, cuarenta minutos para perforar la dura roca granítica.
El viento arrastra la cuerda en su loca carrera y aquélla se extiende horizontal, en el vacío, o bien directamente se eleva hacia lo alto empujada por una fuerza invisible.
Es un apocalipsis, vivido siempre en espera de una avalancha que de un momento a otro puede desprenderse de los hongos de hielo de la cima.


Un quinto vivac se instala todavía en plena pared, y al día siguiente los descensos prosiguen hasta que, finalmente, Egger y Maestri llegan a la base del Cerro de la Conquista, al reparo del viento.
Aún algunos descensos, y después podrán usar las cuerdas fijas. Se proyecta otro vivac, que deberá ser el último.
En la tentativa de colocarse en una posición más favorable, al comienzo de las cuerdas fijas, Egger desciende todavía una vez más en rappel. En este punto ocurre que (burla suprema e injusta) una enorme avalancha se desprende de la cima y se precipita por la pared oriental. Toni Egger es arrancado de la roca y su cuerpo desaparece en el vacío, mientras Cesare Maestri, golpeado sobre el costado, se encuentra atónito e impotente ante la tragedia. Otra noche transcurre, angustiada y, esta vez, solitaria. Al día siguiente, con los fragmentos de cuerda salvados de la avalancha, Maestri reinicia el descenso. En él hay solamente dolor, cansancio y resignación: "Hoy se decidirá mi vida. No alzaré la cabeza si un soplo más denso me advierte que la avalancha caerá, poderosa. No gritaré si todo, en un instante, se torna tenso y silencioso. No podré sentirme feliz si hago pie sobre el glaciar, en la base".


Al término del descenso, pocos metros antes de tocar el ventisquero de base, Maestri cae, pero el vuelo es amortiguado por la enorme cantidad de nieve fresca caída, y él logra salvarse, si bien está ya en el límite de sus fuerzas.
Sólo por casualidad, su cuerpo ahora exánime será hallado por Cesarino Fava, quien, mientras se preparaba para abandonar la gruta del campamento base, lo localiza entre la nieve.
Maestri, pues, se salva y retorna a la vida, si bien con el peso de la gran tragedia vivida, pero quizás este es un peso leve si se lo compara con el de la sospecha y la duda que la ascensión, no documentada, suscitará entre los montañistas.
Sobre todo los escaladores anglosajones serán los primeros en sostener la tesis según la cual la cima no ha sido alcanzada por Egger y Maestri.
Por otra parte, toda documentación en favor o en contra de esta tesis es casi imposible. Egger ha muerto, y la máquina fotográfica que llevaba ha desaparecido en el glaciar junto con las eventuales pruebas. Nacía, pues, un caso aún hoy abierto, y que tal vez no podrá jamás ser resuelto, si bien la capacidad de los dos escaladores y las particulares condiciones de la montaña, tales como las descriptas por Maestri, son factores más que válidos para poder decir que la cima fue efectivamente alcanzada.


Ni siquiera el hallazgo del cuerpo de Toni Egger, ocurrido en 1975 en el glaciar del Torre, contribuyó a la solución del enigma que, como se ha dicho, apasiona sobre todo a los alpinistas británicos. Veremos seguidamente que, en diversas ocasiones, ellos se dedicaron a buscar las pruebas de la realidad de la ascensión de Maestri. En general, la investigación estuvo siempre dirigida más a impugnar que a comprobar las afirmaciones de '"la araña de los Dolomitas".
Pero, después de la empresa, el veneno corrió también por Italia, y muchos fueron los alpinistas, aun de fama reconocida, que insinuaron que Maestri había contado una mentira. Toda esta polémica, clara o rastrera, no podía sino aumentar el deseo de Maestri de hacer callar, de una vez por todas, a sus detractores.
La cuestión de la subida al Torre estaba entre tanto tornándose de proyección internacional, y fueron muchísimos los alpinistas que, viendo en aquella montaña un símbolo de afirmación, tornaron sus miras hacia una conquista que las dudas acerca de una primera ascensión de Maestri dejaban aún abierta.
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Re: Primera absoluta al Torre - le crees a Maestri

Notapor rodrigo_contreras el 09 Oct 2003, 13:14

Para el alpinista trentino quedaba una herida abierta en el orgullo; para los otros, un incentivo para competir aún más encarnizadamente. Entre todas las tentativas, se impone sin duda aquella llevada a cabo por los ingleses en 1967-68 a lo largo de la cresta sudeste de la montaña.
El equipo estaba compuesto por los más avezados trepadores británicos del momento: Martin Boysen, Mick Burke, Peter Crew, Dougal Haston, a los cuales se agregó el argentino José Luis Fonrouge. En oposición a lo que Fonrouge sostenía, los ingleses decidieron que la mejor táctica era la del asedio y de una preparación extremada de la pared. Usando todas las más refinadas técnicas, los escaladores llegaron bastante alto, pero el buen tiempo que los había acompañado por varios días cesó, obligándolos a la retirada. ¡El campo estaba de nuevo libre para Cesare Maestri!
Pero antes de pasar a la narración de las vicisitudes que llevaron nuevamente al alpinista trentino hacia la cumbre del Torre, es necesario referirse también a una nueva tentativa hacia la cima llevada a cabo por los "lequeses", guiados por el gran Carlo Maun, el cual había reabierto la polémica sobre la primera ascensión.


La tentativa repitió los pasos de la expedición de 1957 sobre la pared Oeste. Forman parte del grupo Carlo Maun, Piero Rava, Casimiro Ferrari, Roberto Chiappa, Giuseppe Cima, Gianfelice Rocca, Gianni Stefanon, Gianluigi Lanfranchi y Pierlorenzo Acquistapace. Los alpinistas operan eficazmente a lo largo de la pared de hielo y, antes de ser rechazados, llegan a 250 metros de la cima con Casimiro Ferrari y Pietro Rava. Maun, al regreso, proclama que por cierto volverá para terminar esos pocos metros que separaban a los hombres de la victoria y, además, enciende de nuevo la polémica sobre la veracidad de la ascensión de Maestri. Faltan las pruebas fotográficas
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Re: Primera absoluta al Torre - le crees a Maestri

Notapor rodrigo_contreras el 09 Oct 2003, 13:15

VENGANZA, TREMENDA VENGANZA!

Maetri está amargado, herido en su orgullo, y tal vez, justamente por esta última impugnación a su empresa, se decide por la más loca y original respuesta que él pueda dar a sus detractores: retornar a la cima del Torre por una ruta nueva y llegar con cualquier medio disponible. La crónica y los antecedentes de esta empresa, con sus dos tentativas, hecha de coraje y tozudez, en desafío, más que a una montaña, a todo el mundo del montañismo, es narrada en el libro "2000 metros de nuestra vida". El libro ha sido escrito entre dos: Cesare y su mujer Fernanda. Es una obra muy bella y original, ya sea porque establece un puente entre el restringido mundo del montañismo y el mundo común, el de todos los días, ya porque, por primera vez en un libro sobre ese tema, la penetración psicológica procura alcanzar profundidades nunca sondeadas. Concebido como un diario, con páginas escritas alternativamente por los dos autores, el libro muestra cuáles podían ser las motivaciones y los impulsos del montañista y los pensamientos y preocupaciones de una mujer que tal vez soñaba con una vida normal y que de improviso se veía impelida de lleno a un mundo cuya problemática le era tan extraña. Escribe Maestri en las primeras páginas del libro: "En este momento Maun y Rho, no convencidos de mi victoria, quieren las pruebas fotográficas, aquellas que Toni tenía consigo cuando fue arrollado y barrido por la furia de la avalancha. Bien, señor periodista; bien, señor alpinista, bien, señor dubitativo: ¿queréis guerra? Yo la haré, pero a mi manera. Regresaré al Torre. Atacaré su pared más difícil en la estación más impracticable".
Y Fernanda Maestri responde a esas palabras: "Y en casa se desplomó otra vez el Cerro Torre; se desplomó destrozando todo, con la misma fuerza destructora de un huracán. A mi alrededor veía despedazarse mi vida".


En 1970 surge la expedición Campiglio '70 con el fin de alcanzar la cima del Torre escalando su cresta sudeste en el período invernal. Son sus miembros Cesare Maestri, Carlo Claus, Ezio Alimonta, Pietro Vidi, Renato Valentini y el fiel amigo del jefe de la expedición, Cesarino Fava, aquél que conoce, más que ningún otro, qué motivos pueden inducir a Maestri a esa nueva tentativa.
El desafío debe ser un bofetón, un ultraje y, al mismo tiempo, una victoriosa revancha. Por este motivo, "la araña de los Dolomitas" no pone atención en gastos ni en dispendio de medios. Se preparan al efecto las primeras botas de montaña dobles con estructura plástica, que hoy están tan en uso pero que entonces parecían una locura. Igualmente revolucionarias son las vestimentas acolchadas con una simple hoja de aluminio que mantiene inalterable la temperatura del cuerpo en su interior.
Para permitir soportar el asedio, que se prevé largo y con muchos días de inactividad, Maestri concibe sin rodeos la idea de construir un pequeño refugio prefabricado al pie del Torre.
El transporte de los materiales es efectuado gracias a la Fuerza Aérea Argentina y, sobre todo, a un helicóptero puesto a disposición por Agip Petroli.


Con dos vuelos sucesivos, en el límite de capacidad del aparato, el helicóptero logra llevar la carga hasta las cercanías de la base del Cerro Torre, sobre el glaciar.
Poco después los hombres montan la pequeña casilla prefabricada que los hospedará en las pausas del largo asedio. Y Maestri anota: "Ahora el Torre y nosotros estamos frente a frente. No nos separan ya infortunio o fortuna, ministros o ministerios, dificultades burocráticas kilómetros de bosques, de morenas, de glaciares... Y los días tendrán dimensiones verticales y no estarán constituidos de minutos o de horas sino solamente de centímetros y de metros".
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Re: Primera absoluta al Torre - le crees a Maestri

Notapor rodrigo_contreras el 09 Oct 2003, 13:17

EL COMPRESOR

Entre las novedades absolutas y originales del desafío de Maestri debemos ahora dedicar dos palabras al ya célebre "compresor", el monstruoso medio tecnológico empleado en la ascensión, y que tanto escándalo suscitó en los ambientes del montañismo de su tiempo.
Maestri sabia muy bien que en la subida habrían sido necesarios los clavos a presión, es decir aquellos clavos que no se meten en las fisuras naturales sino que requieren efectuar una perforación hecha expresamente en la roca compacta.


Para realizar esta operación son necesarios cerca de 15 minutos de trabajo, martillando sobre un pequeño buril. Obviamente, previendo usar muchos clavos a presión, se debía hallar el modo de reducir los tiempos; las jornadas cortas de invierno, las condiciones meteorológicas casi siempre tendientes al mal tiempo, no permitían por cierto pasar horas y horas en la pared para perforar la roca para hacer pocos metros de avance. Fue así como en Maestri, espíritu vivaz y aun desafiante, nació la idea de valerse de un trépano a motor para acelerar la perforación.


En la elección de un medio técnico como el "compresor" podemos reconocer toda la tensión de Maestri hacia la cima y su logro a cualquier costo. Y debo decir, a título absolutamente personal, que el desafío a los grandes tabúes de la ética montañista, que no contempla por cierto tales medios mecánicos para escalar, y la alocada idea de arrastrar tal peso a lo largo de las paredes talladas a pico de una montaña como el Cerro Torre, me tornan aún más simpático el personaje de Maestri, Fitzcarraldo patagónico.


El compresor fue provisto por Atlas Copeo y diseñado expresamente para la empresa. Escribe a propósito Maestri: "Debo hallar una máquina que me permita perforar la pared más velozmente; podría ser un perforador a aire comprimido. Aire comprimido: Atlas Copeo. Y heme aquí frente al director de Atlas, el doctor Lai..."
Después de haber escuchado el problema, el director responde: "Para nosotros no es por cierto un problema. Pero Ud., como alpinista, de qué modo la arreglará?. ¡Son ya tantos los alpinistas que critican su técnica moderna (la de los clavos a presión)! Esos conservadores lo acusarán de haber ofendido al alpinismo. Por lo que a mi respecta, Maestri, está bien, porque cuanto más cruenta sea la polémica más publicitado será el nombre de Atlas".
Una semana después del coloquio Atlas Copeo puso a punto el compresor.


"Una perforación cada veinte segundos. Querría abrazar al doctor Lai y a sus técnicos.
Procuro perforar un bloque de granito. La punta entra como un dedo en la manteca. Expele el aire automáticamente. Hace un agujero redondo, bello, sin rebabas.
Sin más, es mi máquina. Tiene solamente un pequeño defecto: bastidor, motor y compresor pesan setenta kilos. Agregando dos pistolas perforadoras, las piezas de recambio, los tubos para el aire, la gasolina y el cabrestante para levantar el conjunto la cuenta se hace pronto: ciento cincuenta - ciento ochenta kilos" .
Pero todas las diabluras de la técnica, toda la grande, inmensa voluntad de Maestri y de los otros miembros de la expedición debieron vérselas de pronto enfrentadas con el invierno patagónico y su dureza.
Las condiciones meteorológicas se mantienen casi siempre malas, con precipitaciones de nieve de notable intensidad. La "casota" (este era el mote con el cual los hombres bautizaron su refugio prefabricado) había ido poco a poco desapareciendo bajo la nieve acumulada en oleadas sucesivas de mal tiempo y se hallaba ya cubierta por 18 metros de nieve.
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Re: Primera absoluta al Torre - le crees a Maestri

Notapor rodrigo_contreras el 09 Oct 2003, 13:17

Una galería subterránea la ponía en comunicación con el mundo exterior.
El 4 de julio, en medio de la noche, los hombres son despertados por un tremendo fragor: "Toda la barraca ha experimentado un sobresalto. A la luz de una pila nos damos cuenta de que debe haber sucedido algo muy grave. En la 'casota' hay como unos diez bloques de nieve, y la puerta está derribada.
Tratamos de plantar la picota en la nieve que obstruye la salida, pero es tan dura que la punta no alcanza ni siquiera a perforaría.


Nos parece que falta el aire. Inmediatamente comprendemos que debe haberse desprendido una masa de nieve que, pasando sobre nosotros, ha llenado el túnel, obstruyendo la salida... Para dejarla expedita, debemos arrojar la nieve al interior de la casa, amontonándola a los costados, pero continúa obstruida y el interior de la barraca está casi lleno. Excavamos por más de tres horas, cuando Piero logra abrir una salida al exterior".
Esta parece una señal del destino o del Cerro Torre, que indica que tal vez sea hora de dejar el campamento.
Estamos, en realidad, en las últimas reservas de la expedición, los montañistas están muy fatigados y los víveres comienzan a escasear.
"... En el depósito queda sopa, un par de kilos de pasta y aceite. Hemos revuelto entre las inmundicias para recoger la piel del jamón que habíamos tirado..."
Ezio Alimonta y Renato Valentini proponen abandonar la partida de manera que queden unas pocas reservas más para los tres que continúan, a fin de que la escalada pueda proseguir.


Es una propuesta que nos entristece, pero es muy realista. Salgo de la barraca y voy a la gruta-cocina... Qué debo hacer? Contengo las lágrimas, pero un largo sollozo sale de mi garganta. Tengo los pies fríos y las ropas desgarradas... y ese sollozo no quiere dejar de salir de mi garganta... Siento que alguien llega. Enjugo las lágrimas y me pongo a hurgar en un bolso vacío. Es Carlo. Coloca su brazo alrededor de mi hombro, me aprieta contra él con dulzura y me dice: "Cesare, se acabó. No hay nada que hacer, no hay ya nada que hacer".


Alimonta y Valentini parten. Quedan Carlo Claus, quien tiene serios problemas en las manos, y Pietro, que sufre un principio de congelamiento.
Siguen pocos días de lucha inhumana, durante los cuales Maestri llegará a pensar en proseguir solo cuando los otros deban detenerse.
El 9 de julio se terminan también las reservas de gas: no se podrá ya beber o calentar la comida.


"He aquí que todo ha terminado. Estamos a poco menos de cuatrocientos metros de la cumbre y todo ha terminado..." La expedición se ve obligada a regresar, pero Maestri no está vencido y ya piensa en volver en el verano austral para vencer esos cuatrocientos metros que faltan. Y así lo hace. Nuevas fatigas, nuevos problemas para reorganizar la expedición y hallar el dinero necesario; y una vez más lo tenemos al pie de su Cerro Torre.
De la nueva expedición forman parte Claus, Alimonta. Claudio Baldassari, Juan Pedro Spikermann y Fausto Barozzi.
El verano austral es favorable. El compresor, no obstante tres meses sin funcionar en medio de la intemperie, colgado en las paredes del cerro, responde bien a la primera prueba.
La escalada se reanuda. Todo parece más fácil a los trepadores, en comparación con aquello que habían pasado durante el invierno.
El avance es rápido y resulta favorecido por una inesperada serie de días de buen tiempo. Finalmente, queda espacio aún para momentos de broma, de distensión, como cuando Carlo Claus, oculto a la vista de Maestri y de Alimonta por la roca que sobresale, monta sobre el compresor y se hace izar por los desprevenidos amigos hasta el punto en el cual se hallan.


Casi sin novedades, el 2 de diciembre de 1970 los tres de la cordada alcanzan la cima del Cerro Torre.
"Ghe son! Ghe son!" (Aquí estamos! Aquí estamos!) grita Maestri como conclusión de su sueño-pesadilla, y tal vez con estos gritos se cierra también un capitulo de historia del montañismo.
En el descenso, Maestri quiebra los últimos veinte clavos a presión, aquellos del muro de la cumbre, y después desactiva el compresor, que permanecerá fijado en la pared de la montaña como recuerdo de su ascensión.
El Torre ha sido vencido. Ahora los detractores no podrán decir que Maestri no ha alcanzado la cima: hay fotos, pruebas y testimonios.
Los periódicos italianos han seguido día por día la evolución de la subida y han hecho partícipes a millones de personas de un acontecimiento que sus crónicas han tornado un poco semejante a una conquista espacial. El Cerro Torre, la cumbre imposible, la cima símbolo último de algo que todavía podía escapar al "control del hombre, había caído. No había ya nada sobre la superficie terrestre que pudiese mantener vivo el mito de la lucha del hombre contra la naturaleza".
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Re: Primera absoluta al Torre - le crees a Maestri

Notapor rodrigo_contreras el 09 Oct 2003, 13:18

LOS "LEQUESES" Y LOS NORTEAMERICANOS

Y como siempre sucede en estos casos, una vez derribada la barrera psicológica todo se torna más fácil para los otros que siguen y que quieren legar su propio nombre a la montaña.
En 1974, los alpinistas de Lecco, guiados por Casimiro Ferrari, regresan para una tentativa sobre la pared oeste, y con el valor y la tenacidad que siempre los ha distinguido, demuestran que, al fin de cuentas, el torre 4, odia ser superado también de otras formas más sencillas y menos dispendiosas. Cuatro llegan a la cima, Casimiro Ferrari, Mario Conti, Pino Negri y Daniele Chiappa, después de haber superado dificultades extremas sobre el hielo. La empresa es alabada por un articulo del periódico inglés Alpine Journal, que la define como "ethically pleasant". Esta ascensión es aclamada en muchos sitios como la primera escalada verdadera al Cerro Torre, dadas las dudas que aún subsistían acerca de la subida de 1959 y en razón de que en la de 1970 los trentinos no habían escalado el hongo de la cima. La escalada de los "lequeses" derriba definitivamente el muro mítico que rodeaba al Torre y abre camino a una serie de hazañas cada vez más audaces que tendrán por teatro todas las paredes de la montaña, en todas las estaciones.

Justamente a lo largo del itinerario de los "lequeses", por cierto el más clásico y también el más factible, se efectúa, en 1977, la repetición de los norteamericanos Bragg, Carman y Milson, quienes así constituyen la tercera cordada que alcanza la cumbre de la montaña. Tres días tardaron los escaladores en la ascensión.
Con todo, deben pasar todavía algunos años antes de que alguno decida seriamente volver a intentar el Cerro Torre escalando la cresta oriental de Cesare Maestri.


Jim Bridwell venia de las soleadas laderas del Yosemite Valley, en California, de un mundo sin nubes ni problemas de mal tiempo, pero sobre las altas paredes graníticas de El Capitán había conocido y resuelto inimaginables problemas técnicos y de audacia. Jim Bridwell parece un hombre tranquilo, pero su mujer dice que cuando lo ve enajenado y con la cabeza en otra parte, comprende que lo debe dejar ir en busca de nuevas pruebas y de nuevos horizontes. Y uno que conoce las grandes paredes del Capitán como sus bolsillos no puede sino buscar dimensiones similares y superiores, en los lugares más salvajes e inhóspitos del mundo. De Alaska al Himalaya y más abajo, hasta la Patagonia, donde haya paredes que puedan desafiar sus sueños, Jim Bridwell estuvo.
Evidentemente, el Torre estaba en los sueños de Jim, y él hizo todo para poder escalarlo, si bien él mismo admitirá que "en la Patagonia el buen tiempo es raro y precioso como el agua en el Sahara, y es necesario saber captar al vuelo las oportunidades que permiten llevar a cabo ascensiones".


Jim estaba obsesionado por la idea de escalar el Cerro Torre, pero sabia que la obsesión, si no es controlada, puede llevar a desastrosas consecuencias. Estaba también frustrado por la misma idea y "cuando me siento frustrado estoy asimismo determinado".
Había llegado a la Patagonia con John Bachar, tal vez el mejor trepador del mundo en aquel momento, y Mike Graham; pero los amigos, después de poco tiempo, lo abandonaron al viento, solo con su sueño y su frustración. En esta situación, cualquiera habría tomado el camino de su casa, pero no por cierto Bridwell, quien pronto se ocupó en hallar un nuevo compañero para la ascensión. Poco días antes había conocido a Stewe Brewer, un joven compatriota llegado en esos lugares en busca de aventura.
"Lo abordé y le propuse unirse a mi expedición como segunda mitad de un intento al estilo alpino entre dos, sobre el espolón sudeste del Cerro Torre, una de las montañas más salvajes de la tierra. Antes de haberlo pensado, aceptó, y yo pude tener una segunda oportunidad".
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